De origen humilde, Galerio se distinguió en los ejércitos
de
Aureliano y
Probo
y por ello fue hecho cesar por
Diocleciano
en el 293. Derrotó a los persas en la campaña del
297-298, conquistó Nirnisi y Ctesifonte. La paz que firmó
le permitió al imperio anexar cinco provincias nuevas más
alla del rio Tigris. Galerio fue hecho Augusto en el 305 tras la
abdicación de
Diocleciano
y
Maximiano que fueron de alguna
manera presionados por él a tomar esa decisión. Luego
le impuso a
Constancio Cloro, Augusto
de occidente Severo Como cesar y escogió para si a
Maximino
Daza. Para mantenerlo bajo su control Galerio llamó a
su corte al joven
Constantino, oficial
brillante y ambicioso, pero como hijo de
Constancio
Cloro, no se sintió seguro en esa posición y prefirio
abandonar a Galerio uniéndose a su padre que se encontraba
guerreando en Britania.
Durante los desordenes que siguieron a la muerte de
Constancio
Cloro en el 305, cuando
Severo,
Majencio
y más adelante
Constantino se
encontraban compitiendo por el título de Augusto, Galiero
tuvo la idea arbitraria de nombrar a
Licinio
como Augusto. En el desorden
Maximino Daza
también se declaró Augusto. En este punto, con seis
Agustos, reales o autoproclamados, el fracaso del concepto de la
Tetrarquía era evidente. Galerio mantuvo una fuerte persecución
contra los cristianos pero en el año 311 cayó gravemente
enfermo en Nicomedia (Izmit, Turquía) creyó identificar
la causa de la enfermedad como consecuencia de la persecución
que venía realizando, por lo que emitió un edicto
de tolerancia, pero no fue esto suficiente ya que falleció
poco después en mayo del mismo año.