Gala Plácidia nació en el 388, era la única
hija de
Teodosio y Gala. Su madre murió
cuando ella era niña a y la muerte de de su padre fue enviada
a la corte del emperador
Honorio en el
Occidente para que fuese criada allí. Alli, Serena, la esposa
de
Estiliquio la cuidó como a
una hija.
Gala Placidia estaba en Roma durante el saqueo a la que la sometió
Alarico, el rey de los Visigodos, y fue llevada por los bárbaros
como parte del botín. Luego, sin embargo, casó con
Ataulfo, hermano de Alarico. A la muerte de Ataulfo, Gala Placidia
fue tratada muy mal por Singerico, el nuevo rey de los Visigodos
quien la hacía caminar largas distancias delante de los caballos
y en compañía de prisioneros Posteriormente fue vendida
a su hermano
Honorio por la cantidad
de 600,000 medidas de grano. De regreso en casa, casó con
el futuro emperador
Constancio III,
general de
Honorio de quien tuvo a
Valentiniano
III.
Constancio fue hecho co-augusto
en el Occidente en el 421 pero murió a los pocos meses y
ella se mudó a la corte de
Teodosio
II, tal vez por discrepancias con su hermano sobre la sucesión
o quizas para escapar de ciertos rumores de incesto entre ella y
Honorio.
En el año 423
Honorio murió
y Gala Placidia regresó a Ravena, donde se le hizo Augusta
y gobernó en nombre de su hijo de seis años
Valentiniano
III.
Gala Placidia demostró ser una emperatriz de carácter
y supo manejar la declinante economía del Imperio y a los
subditos levantiscos. Tras la muerte de
Honorio,
quien había sido su secretario imperial,
Juan,
se levantó en el norte de Italia, pero pronto fue capturado
y Gala Placidia lo hizo entrar en Ravena sentado de espaldas en
una mula. Luego le hizo cortar las manos y finalmente fue ejecutado
en la la arena frente a todos los ciudadanos y al emperador que
tenía entonces seis años.
Valentiniano
III asumió el poder en el 437 pero Gala Placidia lo siguió
apoyando con sus consejos hasta que ella murió en Roma en
el año 450.
Gala Placidia contó con la estima y respeto del pueblo especialmente
en Ravena. El imperio estaba en franca caída y la emperatriz
utilizó su fortuna personal para construir iglesias y realizar
muchas obras en beneficio de los pobres.