Petronius Maximus tuvo una larga a distinguida carrera senatorial. En el año 454
Se dice que en el año 454 Patronio estuvo involucrado en el asesinato de Aetio, el
"magíster Militium" con quien Petronio Máximo había competido
por el cargo. Juan de Antioquia ha dejado una interesante historia sobre el tema:
Valentiniano
III estaba enamorado de la esposa de Petronio Máximo y acostumbraba jugar dados
con el. En una oportunidad Máximo perdió en el juego y no tenía posibilidades
para pagar por lo que le entregó su anillo al emperador.
Valentiniano
mostró el anillo a la esposa de Máximo y sin que este lo supiera, le ordenó
asistir a una cena en palacio como si esta fuese una orden emanada de él, Durante
la cena el emperador la sedujo.
De regreso a su casa la esposa, llorando reprochó a su marido haberla traicionado.
Fue grande la furia de Máximo pero se encontraba imposibilitado
de vengarse porque
Aetio mantenía
una guardia leal alrededor del emperador. Decidido a vengarse, Máximo
conspiró con un Eunuco contra
Aetio,
haciendo llegar al emperador información falsa sobre
Aetio
hasta que
Valentiniano dio indicaciones
para que lo asesinaran. Con Aetio muerto, Máximo complotó
con algunos generales leales amigos de Aetio para matar al emperador,
logrado lo cual tuvo el camino abierto al trono, a pesar de que
la viuda de Valentiniano,
Eudoxia,
apoyaba la candidatura de
Majoriano.
Petronio Máximo forzó a
Eudoxia,
con amenazas de muerte, a casarse con él pensando que así
su posición estaría más segura. Máximo
no fue reconocido por Oriente. Eudoxia permaneció en Roma
planeando su venganza, que concretó llamando al vándalo,
Gaiserico, rey del África.
Gaiserico
llegó pronto a las puertas de Roma con sus fuerzas y capturó
la ciudad, llevándose todas las cosas de valor del palacio
incluyendo estatuas de bronce. También llevó consigo
como cautivos a algunos senadores con sus esposas.
Eudoxia
acompañó al vándalo de regreso al África
y la población romana aterrorizada culpó de todo a
Maximo y lo odió. A los 77 días de su reinado Máximo
fue asesinado por sus esclavos y su cuerpo desmembrado fue arrojado
al Tiber. Tras la muerte de Máximo los vándalos regresaron
y saquearon nuevamente Roma, robando lo que quedaba en el palacio
y en muchas iglesias. El reino de Petronio Máximo trajo el
fin de la dinastía de
Valentiniano
y
Teodosio, que habían proveído
de estabilidad al imperio desde el año 364. Máximo
fue el primero de los llamados emperadores "sombra" que
gobernaron los últimos
años del imperio en Occidente.